lunes, 22 de febrero de 2010

LA HISTORIA SIN FIN

Había una vez un pueblito llamado Algarrobal Viejo…


En la Séptima Reunión de la Conferencia de las Partes (COP7) del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), se estableció tener como meta “lograr para el año 2010 una reducción significativa del ritmo actual de pérdida de la biodiversidad, a nivel mundial, regional y nacional, como contribución a la mitigación de la pobreza y en beneficio de todas las formas de vida en la tiera
Hoy en el 2010 la gran mayoría de los países no han concretado esa meta. Por suerte Argentina da al mundo un ejemplo en este tema… ¿un ejemplo? ...si, correcto, de lo que no se debe hacer. Otra vez Argentina va en contramano al mundo ya que no solo no respeta la meta de la CDB, a la cual adhiere por Ley 24.375, no respeta la Ley de Bosques, sino todo lo contrario y como dicen por ahí, para muestra basta un botón.



LA HISTORIA SIN FIN…, hace poco nos enteramos de que en el pueblo Algarrobal Viejo, al noroeste de Santiago del Estero, se desmontó una zona aproximada de 20.000 has. Este es uno de los desmontes mas impactantes dado por su importante pérdida de diversidad biológica. El mismo ecosistema está zonificado como rojo y amarillo por la Ley de Bosques para Santiago del Estero y es verde para Salta, agregándose que se realizó con todo el consentimiento del Gobierno de Salta (el desmonte era custodiado por la policía provincial) y con todo el consentimiento del Gobierno de Santiago del Estero (que miraba para otro lado).

Para los que no conocen estas 20.000 has., el bosque funcionaba como una fuente de recursos de gran diversidad para un pueblito llamado Algarrobal Viejo, siendo su fuente principal de subsistencia. Un pueblo ni muy chico ni muy grande que como valor más importante era su forma de vida armónica con el ambiente. Los pobladores vivían de la madera de sus algarrobos (Prosopis spp.), quebrachos (Aspidosperma quebrachoblanco y Schinopsis lorentzii), guayacanes (Caesalpinia paraguarienisis), mistoles, (Ziziphus mistol), etc.; de sus animales, conejo del palo (Pediolagus salinicola), quimileros (Catagonus wagneri), rocillo (Pecari tajacu), corzuelas (Mazama goauzoupira), oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), oso melero (Tamandua tetradactyla), charatas (Ortallis canicollis), armadillos (Chaetophractus sp., Euphractus sexcinctus), etc.; de las mieles de más de 11 especies de abejas melíferas. En pocas palabras... hacían un uso sustentable de los servicios ambientales del monte, en armonía durante más de 200 años.

Prueba de esto, el día de hoy todavía se podían observar con facilidad el quimilero, el rocillo, la corzuela, el conejo del palo, mas de 100 especies de aves, varias especies de armadillos, el puma (Puma concolor), el gato montes (Leopardus geoffroyi), una gran riqueza en flora vascular y muchas más especies que ya no me acuerdo, que mantenían un bosque climáxico, exponente vivo de la eco-región Chaco Seco.
Desde la visión de las ciencias de la conservación, decimos que es una gran pérdida de biodiversidad (pérdida de especies de animales y plantas), pero con sólo percibir un poco más con todos mis sentidos, y utilizando y comprendiendo la palabra BIODIVERSIDAD en su mayor expresión, puedo observar que la pérdida es mucho más preocupante ya que no sólo se perdieron bichitos y plantitas, sino que hay una gran pérdida de diversidad cultural, dentro de la cual está el conocimiento del uso del bosque con un sentido verdaderamente sustentable.


Con la pérdida del monte que rodea a Algarrobal Viejo se pierde la cultura, la sabiduría, esa forma distinta de ver la vida, esa forma distinta pero eficaz de llegar a la felicidad con simpleza. Y, por sobre todas las cosas, se pierde ese gran valor de no ser egoísta que tienen sus pobladores y la simpleza que ellos supieron transmitirnos a través de Don Pancho con sus miradas, Doña Flora con sus comidas y risas picaras, el Camilo con su puntería (un tiro, un conejo), Don Honorio (no le den un encendedor!), Don Belizán viejito pícaro, la escuelita y sus maestras, los changuitos del jardín de infantes (sobre todo el que me miraba y se largaba a llorar), con los padres a los que le jugamos un partido de futbol (así nos fue…), el curandero y su guitarra, el leonero y tantos más que seguirán viviendo en mis recuerdos…


Ya no veremos una piara de chancho quimilero cruzando la huella…. o un oso hormiguero atravesando una senda…. las corzuelas miméticas con su ambiente… las huellas del oso melero cruzando el camino… los peludos y gualacates corriendo para no ser capturados por los perros… la miel sabrosa de varias especies de abejas… o un águila negra (Buteogallus urubitinga) entre el bosque capturando una víbora… o una zarca (Botrhops sp.) debajo de un madero… o la boa arco iris cruzando una huella y descansando sobre un hormiguero (que manera de tirar mordidas!) y tantos más que ya no veremos…

Lamentablemente ya no se escucharán bombos legüeros del interior del bosque producto de alguna Salamanca, todos los duendes y brujas se fueron con los árboles que ya no están, ya no habrán mas cuentos del Ucumar. Que pena el Urutaú, ya no tendrá dónde posarse para hacer escuchar su lastimero canto y generar leyendas sobre él. El Almamula ya no aparecerá por ningún puesto y la Telesita no bailará más en ninguna peña, solo quedará la Pachamama desgarrada en sus entrañas…


Algarrobal Viejo perdió su esencia ya que hoy su nombre perdió su sentido, esos algarrobales que le daban identidad a ese pueblito perdido en el medio de la nada…. ya fueron talados!!!!!
Me pregunto cuántos Algarrobales Viejos se pierden y deberemos perder (y cuántos Dones Panchos y Doñas Floras, cuántos Camilos, cuántas culturas y formas de vida) hasta que nos demos cuenta que todos estamos forjados con la misma materia prima. Es por eso que está en nosotros, los argentinos, el poder de parar toda esta injusticia…


HABÍA UNA VEZ UN PUEBLITO LLAMADO ALGARROBAL VIEJO…



Desmonte
Roberto Cantos (Duo Coplanacu)

Como quema el fuego el monte
como sopla el viento y quema
asi queman las historias
ay ay ay de mi tierra

Desde que tengo memoria
esta es mi cuna y mi sol
donde se crian mis hijos
donde me he criado yo

Donde cuna de la magia
del asombro y del misterio
cuando el chango me adentraba
en el monte de otros tiempos

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